Tomate, lo que hay que saber.




Las tomateras son plantas muy gratificantes de cultivar, y la mejor parte es conseguir tomates frescos, jugosos y sabrosos de la huerta directo a nuestro plato. A continuación contaremos la forma correcta de hacer germinar las semillas de tomate y sacarlas el máximo partido.






Tiempo de germinación del tomate

El tiempo de germinación de las semillas de tomate depende de las condiciones internas y externas a la propia semilla, entre ellas, el estado de salud, la temperatura y la humedad.





La semilla debe ser de calidad, estar libre de hongos/enfermedades y tener una buena capacidad para germinar.
Se considera que una semilla de calidad debe tener un porcentaje de germinación superior al 95%, es decir, de cada 100 semillas sembradas, al menos 95 deberán germinar.


Si las semillas son muy viejas, fueron recolectadas cuando aún no estaban bien formadas o no han sido almacenadas adecuadamente, puede que no lleguen a germinar o lo hagan en un porcentaje muy bajo.








El medio de cultivo que se utiliza para estos contenedores no es tierra, sino sustrato. Se puede definir como sustrato a todo material poroso utilizado para cultivar plantas en macetas o contenedores.
Los sustratos comerciales están compuestos por variadas combinaciones de: turba, nutrientes, cortezas, perlita, vermiculita.



(¿Qué es la vermiculita en jardinería?) por Mi Huerta Fácil - General Roca

(¿Qué es perlita en jardinería?) por Mi Huerta Fácil - General Roca



Exactamente así se ve el sustrato

También existe la posibilidad de fabricar nuestro propio sustrato con materiales que tengamos disponibles, como deshechos de la agro-industria, compost de residuos orgánicos variados, turba, perlita, cáscara de arroz, entre otros. Estos materiales deben ser estables (estacionados), estar disponibles en el lugar y durante todo el año, de tamaños homogéneos, libres de semillas de malezas, enfermedades, insectos o sustancias tóxicas para las plantas.
Los sustratos poseen características imprescindibles para los espacios tan reducidos como lo son las almacigueras, principalmente por su ligereza, porosidad y alta capacidad para retener la humedad. Este medio dará las condiciones ideales para que la semilla pueda germinar sin inconvenientes.
Las bandejas se rellenan con el sustrato adecuado, sin presionar, solo dando un suave golpe para que éste se asiente, y luego se colocan las semillas.
Las semillas de tomate germinan mejor cuando el suelo está entre 23 y 30º C.






Temperatura

Es uno de los factores más importantes para una pronta germinación. Es sabido que temperaturas más cálidas suelen conllevar un tiempo de germinación más corto, pero una temperatura excesiva tampoco es favorable.
Existen varias referencias en la literatura específica en cuanto a la temperatura óptima de germinación, situándose normalmente entre los 16 y 28°C.
Por debajo de 16°C, la germinación se retrasará, tanto más cuánto más baja sea la temperatura. En cambio, a temperaturas cercanas a los 25°C, la germinación se demora solamente unos 5 o 6 días.
En general, el tiempo de germinación estará comprendido entre 5 y 8 días.


Humedad

Las semillas necesitan hidratarse para que dé comienzo el proceso de germinación, y para que pueda continuar correctamente. Si no hay agua disponible o ésta es insuficiente, en algún momento durante el proceso, la germinación puede detenerse hasta que la humedad se recupere. En último caso, una desecación extrema del semillero arruinaría toda posibilidad de germinación.


Profundidad de siembra

La profundidad de siembra es un factor muy importante que va a depender del tamaño de la semilla, cuanto más pequeña sea ésta, más superficial será la siembra. Como regla general podemos decir que se entierran a una profundidad equivalente a dos o tres veces su diámetro. Es decir, si mide 3mm debe cubrirse con 9mm de sustrato como máximo.
Si la profundidad es excesiva, la semilla tardará más tiempo en alcanzar la superficie o incluso puede que no llegue a hacerlo nunca, pereciendo en el intento.


Aireación

Otro factor que influye en la germinación es la aireación del sustrato. La germinación consume mucho oxígeno y si éste no está disponible en cantidad suficiente, el proceso se demorará.
Por ello es de vital importancia sembrar en sustratos bien esponjoso, que permitan la entrada de aire, no regar en exceso para evitar encharcamientos y facilitar un drenaje en el fondo del recipiente por dónde saldrá el sobrante de agua de riego.


Oscuridad

Se sabe que la luz es capaz de inhibir la germinación en algunas variedades de tomate y que, en todas ellas, el proceso se desarrolla mejor en condiciones de oscuridad.
Durante los primeros 4 o 5 días tras la siembra, se mantiene el semillero en ausencia de luz hasta que las plantas emergen o están próximas a hacerlo.

Etapas del proceso de germinación

  1. Durante las primeras 12 horas, aproximadamente, la semilla absorbe agua rápidamente hidratándose.
  2. La siguiente etapa es de reposo y suele durar unas 40 horas. La semilla permanece sin cambios apreciables.
  3. En esta última etapa, la semilla emite un apéndice que comienza a profundizar en el suelo y que constituye la raíz principal. Continúa absorbiendo agua y creciendo tanto hacia abajo como hacia arriba hasta que logra emerger del suelo y extender sus dos cotiledones u hojas primordiales.

Si los factores anteriores son favorables, la germinación de las semillas de tomate ocurrirá pasados entre 5 y 8 días tras la siembra.





¡Una vez tengamos esto en claro ya podemos empezar a producir los mejores tomates!

¡Pero no olvides que la vida es un aprendizaje constante, y tu también puedes experimentar con tus propios conocimientos!


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Autora: Mayra Ailin Rosas



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